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Mi fracaso con Ulises: el hombre que me hizo dudar de mi destreza lectora

“Si un libro les aburre, déjenlo…”. Hace poco, por esas cosas del algoritmo, me apareció esta cita de Jorge Luis Borges en la pantalla de mi computadora. En ese momento recordé que tres veces en mi vida he tratado de leer el Ulises de James Joyce, y las tres veces lo he dejado. No ha sido fácil, porque me cuesta dejar un libro a medio leer. Ulises se ha convertido en el gran fracaso que me ha hecho dudar de  mi destreza lectora.

La primera vez que traté fue en mi adolescencia. Formaba parte aquel libro de una colección de la cual salía un título cada semana, y yo, religiosamente, iba cada sábado al kiosco a comprar el nuevo ejemplar.

Recuerdo haber leído cada libro de aquella colección de clásicos. Con ella leí a Stendhal, Dostoyevski, Flaubert, Camus, Balzac, Bronté, Orwel… entre otros, pero cuando llegué a Ulises, no sé por qué, no pude pasar de la página 16.

Años después en una feria de intercambio de libros vi una edición de Ulises que me llamó la atención. Me dije que esa vez sí lo leería. Mentira, no pude. Ni de la página cinco pude pasar.

Lo intenté una tercera vez, ya con más años y muchos más libros leídos. Pensé que a lo mejor el Ulises se lee mejor con una mente más madura con más experiencias de vida. Nada que ver. Fracaso total.

Carolina tratando de leer Ulises

Imagen creada con IA por @carolinaescribe

Con García Márquez me había pasado algo parecido. Recuerdo haberme negado a leer Cien años de Soledad cuando la profesora de Castellano y Literatura lo asignó como la lectura que debíamos analizar en cuarto año de bachillerato. Le rogué que me asignara otro libro. No podía pasar de “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…”. No me interesaba lo que pasaba después.

Pero esa rebeldía la superé pocos años después. No solo me adentré con gusto en Macondo con aquel libro, sino que me enamoré del Gabo, y poco me queda por leer de su obra.

 

Carolina feliz leyendo Cien años de soledad

Imagen creada con IA por @carolinaescribe

 

Siempre he sentido mi incapacidad para leer Ulises como un gran fracaso, pero la cita de Borges ha servido como un gel de aloe vera para mi corazón de lectora. La cita completa es esta:

«Si un libro les aburre, déjenlo; no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo; aunque ese libro sea el Paraíso Perdido —para mí no es tedioso— o el Quijote —que para mí tampoco es tedioso—. Pero si hay un libro tedioso para ustedes, no lo lean; ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad, de modo que yo aconsejaría a esos posibles lectores de mi testamento —que no pienso escribir—, yo les aconsejaría que leyeran mucho, que no se dejaran asustar por la reputación de los autores, que sigan buscando una felicidad personal, un goce personal. Es el único modo de leer».

Jorge Luis Borges, Borges para millones 

Lo que me dijo Gemini

Como ahora podemos consultarle todo a la inteligencia artificial, le pregunté a Gemini qué razón podía haber para que me pase esto con Ulises. Gemini, igual que Borges, me hizo sentir algo mejor porque me dijo que el Ulises de Joyce es una obra conocida por su complejidad y estilo experimental que puede dificultar su lectura, incluso para ávidos lectores.

De hecho, Gemini me dio varias razones:

  • Ulises tiene un estilo narrativo muy denso y una estructura poco convencional. El flujo de conciencia, la falta de una trama clara y los constantes cambios en el estilo y la perspectiva pueden resultar desafiantes y frustrantes, haciendo que pierdas el interés rápidamente.
  • Debido a la reputación del libro como una obra maestra literaria, es posible que te sientas presionada a apreciarlo y comprenderlo plenamente. Esta presión puede generar ansiedad y desánimo si no sientes que estás “entendiendo” el libro como se supone que deberías.
  • Tal vez no has encontrado una conexión emocional o intelectual con el contenido o los personajes. Esto puede hacer que la lectura se sienta como una tarea más que como una experiencia placentera.
  • Simplemente no todos los lectores tienen que disfrutar de todos los tipos de literatura… y eso está bien

Gracias, Gemini.

Pido disculpas al espíritu de James Joyce. He sido incapaz de adentrarme en sus páginas como lo hago entre las de García Márquez, Idelfonso Falcones, Vargas Llosa o Stephen King.

Hace unos meses doné una gran cantidad de libros que había dejado en mi país. El Ulises estaba entre ellos. No sé si alguna vez llegue otra edición a mis manos y esta vez sea capaz de leerlo. Esperemos que los dioses de los libros me acompañen y pueda en un futuro contarles que lo logré.


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