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Corrección de textos: taller mecánico para libros

Mi padre, entre muchos oficios que desempeñó en su vida, fue mecánico. Recuerdo verlo hurgando siempre bajo el capó abierto de algún carro. Si bien se especializaba en electricidad automotriz, para él los automóviles no tenían secretos. Si se movía bien entre cables, baterías y suiches, igual era un mago con cualquier problema del motor, dirección, cauchos, transmisión… y hasta carrocería. Yo me dedico a la corrección de textos, que en realidad es como tener un taller mecánico para libros. ¿Por qué? Ya te cuento.

Mi papá y los carros

En estos días, el ver mis trabajos pendientes en mi computadora me recordó el oficio de mi padre. Tenía tres libros en fila para ser revisados, como los carros estacionados en el taller de papá a la espera de que les subiera la cubierta del motor y comenzara su magia.

Como él, abrí el capó de cada uno, le eché una mirada al estado general; le di al suiche; escuché cómo sonaba el arranque de los que prendían; revisé un poco por qué no arrancaban bien algunos; busqué fallas por aquí y por allá; analicé las reparaciones que tendría que hacer, y agendé el tiempo que dedicaría a cada uno para entregarlo al cliente en el tiempo esperado.

En ese momento pensé: “esto de la corrección de textos es como tener un taller mecánico para libros”. Sé que puede sonar un poco loco (ok, sí, es un poco loco), pero si sigues leyendo seguro que me darás la razón.

Al taller mecánico llegan automóviles de todas las formas y marcas con las más diversas fallas. A mi correo de corrección de textos llegan manuscritos de diferentes géneros, unos largos, otros cortos, con variados asuntos que resolver. Como en el taller, los problemas pueden ir desde los muy graves como un motor fundido, hasta los más sencillos como un rayón en la carrocería.

Foto de gratisography en Pexels

Daños leves

A mi taller mecánico para libros llegan muchos textos que quieren ser publicados, y que para conseguirlo solo necesitan que ciertas fallas sean corregidas. Estas pueden ser faltas ortográficas repartidas en algunos párrafos; algún error de sintaxis en ciertas oraciones que con un pequeño cambio pueda subsanarse; una que otra palabra mal utilizada…

Son leves como puede ser una magulladura en el guardabarros; una raya en la carrocería; un faro roto; un cable haciendo mal contacto; un filtro que debe cambiarse… en fin, problemas no tan graves que —con un buen golpe de latonería de manos del experto y los repuestos en el lugar que corresponden— se subsanan con relativa facilidad.

Daños medios

También llegan textos con asuntos un poco más complicados de resolver. No tan graves como un motor fundido, pero que requieren más tiempo y cuidado que cambiar un foco. En estos casos, las fallas ortográficas pueden ser más importantes; los errores de sintaxis pueden hacer que el texto, por muy buena idea que tenga, sea difícil de entender para el que lo lea; puede haber problemas de coherencia de ideas o contradicciones temporales…

Son muchos los detalles que pueden encontrarse cuando llega un texto a mi taller mecánico para libros. Lo que sí es seguro es que, como mi padre hurgando bajo el capó del carro, utilizaré la herramienta adecuada para cada problema, y ajustaré cuántas tuercas y palabras sea necesario para que el resultado final nos llene de satisfacción tanto al autor como a esta humilde correctora.

Problemas graves

Un carro con el motor fundido es como un texto con una buena idea, pero que es incomprensible para el lector. En estos casos hay que rescatar las piezas que estén en buen estado; reparar aquellas que puedan ser rescatadas, y desechar las que no podrán ser usadas de ninguna manera.

Para quienes nos dedicamos a la corrección de libros, estos trabajos son retos sabrosos. Con ellos sacamos lo mejor de nosotros y de nuestros clientes. El resultado, por lo general es maravilloso. Sientes que a tu taller mecánico llegó un vehículo que alguien calificó como pérdida total, con un motor muerto y una carrocería muy estropeada, y lograste convertirlo en un objeto hermoso y útil.

El texto sin motor

A veces alguien llega al taller y me dice que tiene una carrocería intacta, hermosa, con un interior de muy buenos acabados; asientos forrados con buen material, cómodos, reclinables; guantera amplia; tablero impecable; alfombras como nuevas; vidrios intactos… pero le falta el motor.

Aquí te perdiste un poco, ¿verdad?

Bueno, es que muchas veces las personas tienen excelentes ideas para un libro, saben cómo sería cada capítulo, qué debiera decir cada uno, pero no saben escribirlo.

En estos casos, me pongo mi braga y me dedico a armar el libro pieza por pieza. Pienso en las palabras y frases adecuadas a la idea de mi cliente y le voy dando forma al libro que tenían en mente. Esto se llama escritura fantasma. Si al finalizar veo a mi cliente montarse en su vehículo y esbozar una sonrisa, me doy por satisfecha.

Cuando veo uno de los libros que he corregido a la venta o en manos de alguien que lo lee, siento una alegría inmensa, así como cuando veo a mis sobrinos triunfar en la vida (digo mis sobrinos, porque la comparación con mis hijos es para los libros que he escrito yo).

¿Necesitas corrección de textos?

No es fácil asumir que es necesario entregar el texto —que escribiste con tanto amor— a un extraño para que lo corrija, pero siempre (léase siempre) es indispensable la intervención del corrector para garantizar la calidad del texto.

Por muy leves que creas que puedan ser los problemas de tu manuscrito, igual necesitan del ojo y la mano experta del conocedor. Hay errores tan comunes que seguramente no les prestes atención y los dejarás pasar. Por eso es necesario el trabajo de un corrector de textos. No permitas que cualquiera le meta la mano a tu vehículo solo porque crees que “lo que tiene es una tontería”. Si llevas tu libro a un taller mecánico inexperto (o más barato) lo más probable es que no recibas un servicio de calidad. Un pequeño rayón en la carrocería en manos de un latonero barato y sin experiencia puede convertir el detalle en un problema mayor. Unos problemas sencillos de ortografía, sintaxis o vocabulario mal atendidos pueden resultar en un libro desastroso.

¿Tienes algún texto que quieras publicar? Cuéntame.

Gracias por leerme.


2 herramientas indispensables del community manager: ortografía y buena redacción

Cuando la voz de su jefe se escuchó en todos los cubículos de la oficina, el community manager no prestó mucha atención. Pensó: «alguien metió la pata», y siguió trabajando en lo suyo… hasta que el hombre moduló su nombre. Sentado frente a quien lo había contratado, sintió un bombazo que no esperaba: «¿por qué no me dijo que no manejaba bien la ortografía y la redacción?». El community no entendía, y solo atinó a decir: «usted no me preguntó».

Ciertamente, dos semanas atrás nuestro amigo había respondido a un aviso de empleo. “Sé manejar redes; sé de informes de métricas; sé utilizar Photoshop; manejo el WordPress… sí, voy a postular”. Postuló. Lo entrevistaron. Lo contrataron… pero nadie, incluso su actual jefe, le había dado importancia a la herramienta indispensable de todo community manager: el lenguaje.

¿Qué pasó? Nuestro amigo cometió un error ortográfico en una publicación de un cliente de la empresa. Lo que pudo ser un generador de comentarios positivos y de un número importante de conversiones se transformó en tendencia, pero por la cantidad de comentarios, retuits, reposteos enfocados en el error, y en lo absurdo que era que una empresa de ese calibre no tuviera a alguien que supervisara lo que se publicaba. En fin, obtuvieron una presencia brutal en las redes, pero por el motivo equivocado. ¿Conversiones? Mmmmm, no. ¿Todavía están tratando de remontar el episodio? Sí.

No hay errores pequeños cuando se trata de ortografía y redacción. Imagen de mohamed Hassan en Pixabay

¿Community managers con faltas de ortografía y redacción? Más de los que quisiéramos

El caso del relato, lamentablemente, no es una situación aislada. Las fallas de ortografía y redacción están a la orden del día, tanto en el mundo virtual como en el tangible. Quizá le damos menos importancia cuando son mensajes personales (no en mi opinión, por cierto), pero cuando leemos publicaciones de marcas importantes —que usualmente tienen un departamento dedicado a esa tarea— con errores ortográficos o una sintaxis que deja que desear, sabemos que afectará indefectiblemente a la imagen de esa empresa o marca en particular.

La falta de preparación en materia de redacción; la inmediatez con la que suceden las cosas;  el no revisar las publicaciones antes de que salgan a la luz, hacen que miles de errores aparezcan en muros, líneas de tiempo, tuits, estados, volantes, publicidad, etc., y como un bumerán golpeen de vuelta al community y a la reputación de su cliente.

¿Hay solución? Sí, ampliar la mirada y entender lo que nunca ha debido obviarse: el trabajo de un community manager, de un especialista en marketing digital, de un redactor de contenido SEO, de un curador de contenidos (son muchos para listarlos todos acá)… no está completo sin el manejo adecuado de la herramienta indispensable para todo el quehacer comunicacional que es el lenguaje.

Que nunca falten tus herramientas principales: ortografía y buena redacción. Imagen de Serena Wong en Pixabay 

¿Qué hacer una vez que entendemos la importancia de la ortografía y redacción para el community manager?

Primero, asumir que el trabajo va más allá de darle a un botoncito y subir publicaciones a Instagram, Facebook, blogs, Twitter, páginas web… y revisar los numeritos. En esta actividad tanto la forma como el fondo deben ser impecables.  El inicio de todo, la base de un buen trabajo, es el respeto tanto a las normas del idioma como al público que va a recibir los mensajes. Sí, puede ser duro que te lo diga, pero cuando escribimos con fallas de ortografía y redacción, le faltamos el respeto a quien recibe nuestras publicaciones. Nuestros errores en algo tan básico como el manejo de la lengua que hablamos denotan una falta de cuidado, poco profesionalismo y desinterés por nuestro público objetivo.

Así como nos preocupamos por tener un CV impresionante en cada función nueva que se pueda ejercer, es necesario mejorar cada día en el manejo de nuestra lengua. No solo redundará en beneficio de cualquier trabajo que realicemos, sino para comunicarnos mejor en nuestra vida cotidiana.

En el caso de marcas que gestionan sus propias cuentas, de firmas que se encargan de manejar dichas cuentas, o de personas que manejan sus blogs y páginas web, siempre existe la opción de dejar la supervisión final de los mensajes a personas que se dedican a la corrección y edición de textos. Más vale una revisión a tiempo que tratar de atajar un gazapo en internet. Click To Tweet

¿Eres community manager y has conocido de una situación parecida a la de nuestro amigo del relato?  ¿Has visto algún error en alguna cuenta en las redes sociales que te haya llamado la atención? Cuéntame aquí en los comentarios.

Gracias por leerme.


No es detrás tuyo, es detrás de ti. Errores comunes que podemos evitar

Como parte de mi trabajo diario, me encuentro con infinidad de errores de las más variadas formas y tamaños. Desde fallas de acentuación, equivocaciones ortográficas, mal uso de algunas palabras, hasta problemas para escribir ideas que sean comprendidas por el lector. Son errores comunes que de tanto verlos olvidamos que son errores

Hoy me voy a detener en uno de esos errores que comencé a notar como algo esporádico; algo que leía alguna vez por aquí y escuchaba alguna vez por allá, pero que de un tiempo a esta parte observo como una constante en el lenguaje, tanto escrito como oral.

Cada vez que lo leo o lo escucho, me entra un escalofrío desagradable que recorre toda mi columna vertebral, llega a mi cerebro y hace ¡boooooom! Trato de no desesperarme, respiro, me calmo, pero la paz dura poco, porque a los pocos segundos ¡booooom!, lo vuelvo a escuchar.

¿Cuál es ese error?

Tranquilos, que a eso vengo.

Desecha el detrás tuyo y el cerca mío, siempre es detrás de ti y cerca de mí

Lo que me trastoca el ánimo de esta manera es la costumbre que ha tomado mucha gente de decir “detrás mío”, “detrás tuyo”, “detrás nuestro”, “cerca mío”, “cerca tuyo”, “delante mío”, “delante tuyo”, “enfrente suyo”, “enfrente nuestro”, “debajo suyo”. En fin, todas las combinaciones de estos adverbios: cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente, con adjetivos posesivos que no deben ir nunca con ellos.

Puedes ver la explicación de la RAE aquí, pero te adelanto esto: mío, tuyo, suyo, nuestro son adjetivos posesivos. Los adjetivos modifican a los sustantivos. No modifican a los adverbios, y como te dije en el párrafo anterior, cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima y enfrente son adverbios. Es decir, no deben ir seguidos de adjetivos posesivos, porque estos no los modifican.

Fíjate en esta oración: Estoy en el automóvil de Pedro.

Tenemos que “automóvil” es un sustantivo. Te acuerdas de eso, ¿cierto? Yo sé que sí te acuerdas. Bueno, como “automóvil” es un sustantivo, puedo modificarlo con un adjetivo posesivo que sustituya a “de Pedro”. Entonces, puedo decir: Estoy en el automóvil suyo. Ahora, cambiamos de lugar el adjetivo posesivo y lo ponemos antes de “automóvil”: estoy en su automóvil. Sigue teniendo sentido la oración, ¿verdad? Hasta aquí todos felices.

Ahora ve esta oración: Estoy detrás de Pedro.

Tenemos que “detrás” es un adverbio. Si intento modificarlo con un adjetivo posesivo que sustituya a “de Pedro” (lo cual ya sabes que está mal), quedaría: estoy detrás suyo. Ahora, cambiamos el adjetivo posesivo de lugar, y lo anteponemos a “detrás”: estoy en su detrás. ¿Verdad que no suena bien? Claro, que no, porque no está bien.

Aléjate de esos errores comunes, y hazle un cariñito al idioma

Si todavía tienes la duda de por qué está mal decir “delante mío”, “detrás tuyo”, “enfrente suyo”, etc., prueba a anteponer el posesivo al adverbio, y te darás cuenta enseguida.

Vamos… hazlo…

Error

Fíjate lo que ocurre si antepones el adjetivo

Correcto

Detrás mío

En mi detrás

Detrás de mí

Detrás suyo

En su detrás

Detrás de él/ella

Delante mío

En mi delante

Delante de mí

Delante tuyo

En tu delante

Delante de ti

Cerca tuyo

En tu cerca

Cerca de ti

Dentro mío

En tu dentro

Dentro de mí

¿Ves qué horrible se ven y suenan las frases en rojo?

Suenan mal porque están erradas.

Solo hay que tener un poquito de cuidado, sentido común… y ponerle atención y cariño a las normas de nuestro idioma. Si eres de los que dice o escribe “detrás tuyo”, por favor, trata de dejar este error detrás de ti.

¿Cometes alguno de esos errores comunes, y no te habías dado cuenta? Me gustaría leerte.


Haz o has. ¿Cómo se escribe? ¿Con s o con z?

Yo he visto muchos dilemas, pero el que se presenta con estas dos palabras es de antología. Es increíble cómo estos vocablos tan pequeños pueden causar tal confusión en tanta gente. Y ya en esta línea me estarás diciendo: «vale, vale, dime de una vez, ¿es haz o has?, por fin, ¿cómo se escribe? ¿Con z o con s?».

Entonces, ¿es haz o has?

Bueno, vamos al grano. La cuestión no es tan difícil como una de las misiones imposibles de Ethan Hunt. Solo tenemos que recordar unos detalles sencillos para que no se nos olvide cuándo es haz y cuándo es has.
En principio, debemos tener claro que haz y has son conjugaciones de dos verbos diferentes. Haz viene del verbo hacer, y has del verbo haber.

¿Cuándo escribir has con s?

Has se escribe con s cuando utilizas haber como auxiliar para formar el tiempo compuesto de los verbos. Particularmente, en modo indicativo, segunda persona, pretérito perfecto (antepresente). ¿Complicado? Tal vez te pueda sonar así, pero cuando veas algunos ejemplos, será más sencillo asimilarlo.
Aquí van:

  • Tú te has ido para la playa.
  • Has hecho mal la tarea.
  • ¿Qué has dicho?
  • Pedro, ¿has ordenado la pizza?
  • Te has puesto un vestido.
  • Has escrito un bonito cuento.

Como ves, cuando has es del verbo haber siempre va seguido de un verbo en participio (cantado, comido, reído, hecho, escrito, dicho…). Esa es una clave fácil de recordar, ¿no?

¿Cuándo escribir haz con z?

Haz se escribe con z cuando estás utilizándolo como el imperativo del verbo hacer, segunda persona. Lo usas cuando le ordenas o le exiges algo a alguien. No hay otra opción, no hay otro lugar donde poner ese haz con z. (Bueno, sí hay otra, pero te la digo al final*).
Mira estos ejemplos:

  • Hijo, haz las tareas.
  • María, haz tus deberes ahora mismo.
  • Haz lo que te han ordenado.
  • Si quieres modelar tu cuerpo, haz ejercicios.
  • Hazlo porque quieres hacerlo.

Si te parecen algo fuertes, es porque así es el modo imperativo, sirve para dar órdenes. Esta es otra clave, fácil de recordar: si estás ordenando o exigiendo algo, ese haz es con z.
Realmente no tiene mucha ciencia decidir si es haz o has. Solo hay que estar claros en saber si estamos utilizando el verbo haber o el verbo hacer. Haz es de hacer, y has es de haber.

*La única otra ocasión en la que puedes utilizar haz con z es cuando lo usas como sustantivo. Para saber su definición ve a este enlace.

haz o has

un haz de luz

Espero que esta entrada te haya servido para aclarar tus dudas sobre haz y has. Ojalá la próxima vez no tardes mucho en saber si lo que quieres escribir es has con s o haz con z.

Si has prestado atención, haz lo posible por recordar este post cuando comiences a preguntarte: ¿Cómo se escribe? ¿Haz o has? ¿Con s o con z?

Saludos, y gracias por la visita.


Nativos e inmigrantes digitales: la palabra escrita como factor común

Hace poco he caído en la cuenta de que soy una inmigrante digital. Había escuchado el concepto nativo digital, pero realmente no me había detenido en ello. Resulta que aquellos que nacimos entre 1940 y 1980 estamos en ese grupo que tuvo la suerte de ser testigos en primera fila de los avances tecnológicos conseguidos desde aquella mitad del siglo XX hasta hoy. Ni qué decir que hemos tenido que estudiar y practicar bastante para adaptarnos a ellos y utilizarlos con éxito.

Creo que somos privilegiados que tuvimos la fortuna de ir de menos a más en todos los campos. Quienes hemos hecho de la palabra escrita nuestra vida pasamos de pesadas máquinas de escribir (adorables, por demás) a máquinas eléctricas. Luego las electrónicas, el procesador de textos y hoy tenemos pantallas en las que escribimos sobre teclados virtuales.

Quienes trabajamos con la información pasamos de consultar en bibliotecas para buscar datos y guardar recortes y copias de aquello que podíamos necesitar en algún momento, a tener a un clic de distancia todo el conocimiento del universo.

La palabra escrita une dos mundos

Una de las cosas que más me ha cautivado al ser testigo de estos avances es la aparición de nuevos medios y formas de presentar la información.  Sobre todo, ya que soy amante de la lengua escrita, es que esta tiene hoy, más que nunca, una hiperpresencia en todo este nuevo panorama. Tanta que a través de nuestros teclados suplantamos la lengua oral cuando nos ponemos a chatear.

Por eso cuando alguien me dice que la tecnología ha hecho que se pierda la necesidad de escribir correctamente, que ha cambiado el idioma y sus reglas, yo digo un no rotundo y gigante. Creo que más allá de esa división entre dos generaciones marcadas por la tecnología, la palabra escrita es un eslabón que hace esa brecha un poco más estrecha.

Una gramática cibernética

Hace unos años escribí un artículo llamado La gramática en la era digital  en el que planteaba que a pesar de todos el desarrollo tecnológico, el uso correcto de la palabra escrita y el respeto a las normas que la rigen seguirá siendo siempre un factor clave para el entendimiento y para evitar “equívocos molestos que puedan causar males de envergadura”.

Así como en el lenguaje informático, base del mundo digital, es importante el orden de las líneas de comando para el buen funcionamiento del sistema, en el uso de nuestro idioma opera igual. Seguimos las normas para que todo funcione, para que nos entendamos.

código html

Seguir las normas es básico para el funcionamiento de cualquier lenguaje.

Los 0 y los 1 del código binario deben saber usarse para que un sistema informático cumpla sus objetivos. Los  símbolos <, /, > deben utilizarse de cierta manera para que una página web tenga determinada estructura. Los elementos del lenguaje escrito también deben ser utilizados con precisión para cumplir su objetivo de comunicación.

Dos mundos, un solo código

Tanto si somos nativos o inmigrantes digitales nuestra inmersión en este mundo virtual tiene como base la capacidad para leer y escribir… y el hacerlo correctamente. En este sentido, ambos grupos, los que vivimos el paso a paso del progreso tecnológico y quienes nacieron dentro de él, necesitamos manejar ambos códigos y hacerlo bien si queremos tener éxito y funcionar con eficacia en esta cultura cibernética.

Una respuesta mal escrita a un posible cliente, sea de un nativo o de un inmigrante digital, influirá sobre la decisión que aquel tome . Un post en un blog, escrito por un nativo o un inmigrante, igual generará una determinada imagen en el visitante dependiendo de cómo fue escrito.

Como dije en aquel artículo que escribí en el 2012, sigo sosteniendo que “sea en la era del papiro, del papel o de la tablet, la gramática importará siempre. Una mala idea seguirá siendo mala aunque esté bien escrita, pero una mala redacción puede destrozar a la mejor de las ocurrencias”.

Una mala idea seguirá siendo mala aunque esté bien escrita, pero una mala redacción puede destrozar a la mejor… Click To Tweet

Y tú, ¿eres nativo o inmigrante digital? ¿Cómo ves el manejo de nuestro idioma en este mundo virtual? Tus comentarios son bienvenidos.

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Nos vemos.


¿Por qué escribir bien en Internet? Hay millones de razones para hacerlo

Si de los casi cuatro mil millones de personas que usamos Internet (según We are social 2017 más de la mitad de la población mundial está conectada), un buen número estamos usando las teclas para comunicar algo con palabras, creo que es bueno que nos planteemos la importancia de escribir bien en este vasto mundo virtual, ¿no te parece?

¿Qué hacemos en la red?

Gran parte de nuestro tiempo estamos expresándonos a través de la palabra escrita. Solo veamos el tiempo que pasamos escribiendo en la red. De esos miles de millones de personas que están en línea, piensa en cuántas están:

• actualizando sus estados en las redes sociales;
• chateando;
•redactando un artículo para su blog (como yo);
• escribiendo correos electrónicos.
• subiendo páginas web a la red…

¿Cuántos estamos escribiendo en Internet?

Worldometer (un sitio de estadísticas en tiempo real) dice que en el momento en el que estoy redactando este post, el panorama es el siguiente:

• Hay 3.438.470 personas haciendo lo mismo que yo (o sea, escribiendo un artículo para un blog).
• Se están enviando 457.900.400 tuits.
• Se están mandando 161.933.476.923 correos electrónicos.
• Se están realizando 3.692.651.904 búsquedas en Google.

De acuerdo a cifras de Latamclick cada día se envían más de 42 mil millones de mensajes a través de Whatsapp. No tengo cifras de cuántas personas estarán actualizando sus estados en sus redes sociales, pero seguramente serán muchas, ¿verdad? Todas estas son actividades que implican el uso de la palabra escrita.

 ¿Por qué es importante escribir bien?

Al ver estas cifras, no sería muy traído de los cabellos pensar que, por lo menos en la red, nos mostramos ante los demás a través de lo que escribimos, ¿no crees? Y, si no me equivoco, la mayoría de los mortales queremos mostrar lo mejor de nosotros.

Entonces, creo yo, escribir bien se convierte en prioridad si queremos tener una buena imagen en esta época signada por el mensaje instantáneo, el post, el tuit y el estado de Facebook. Escribir bien es lo que nos diferencia dentro de esta cantidad de información.

Escribir bien nos diferencia dentro de la cantidad de información que existe en la red Click To Tweet

En la red somos lo que escribimos

Nueva casa para Del buen escribir

Con ese panorama en mente, comencé este blog hace siete años. Ponerle el nombre me llevó algunos días. Tenía que ser algo sencillo, corto y que encerrara la idea por la cual nacía. Me pregunté: “¿sobre qué quieres escribir, Carolina?”. Y me contesté: “sobre escribir bien…no, no, no… sobre el buen escribir”. Y de ahí salió Del buen escribir.

Hoy Del buen escribir tiene nueva casa. (Los artículos anteriores podrás visitarlos en este enlace). Seguiré escribiendo sobre el buen uso del idioma español; continuaré dándote tips para hacerlo mejor, y daré explicación a dudas que seguramente tendrás sobre estos temas.

Si quieres escribir bien en este mundo virtual (o en el real, que creo que es muy importante), mantente en contacto. En esta nueva etapa te ofreceré regalos para que escribas mejor y, por ende, tengas una mejor imagen en la red.

Suscríbete (allí, en la columna de la derecha) si quieres recibir nuevos artículos y los regalos que estoy preparando para ti.
Nos vemos en el próximo post.

 


Nos mudamos

Ahora Del buen escribir tiene nueva casa. Los artículos anteriores podrás seguir leyéndolos en nuestra vieja dirección.

Muy pronto comenzaré a publicar nuevos artículos.

Gracias por la visita.